Dedicaremos las primeras sesiones a la recogida de información tanto del tema que quieres tratar como de hechos importantes en tu vida. Las sesiones tienen una duración aproximada de 1 hora, y siempre consensuaremos en qué orden abordar las cuestiones que te traen a consulta. 

 

Por su brevedad y eficacia he adoptado como base de mi método de trabajo un conjunto de técnicas psicoterapéuticas denominado «Método de Sincronización de Hemisferios Cerebrales», más conocido como Método SHEC. 

 

Método SHEC: ¿cómo funciona?

Se trata de una terapia basada en la neurociencia, concretamente en el Modelo de la Integración Hemisférica (1996) del Dr. Bessel Van der Kolk. Este neurofisiólogo holandés encontró que los traumas producen un desequilibrio en la sincronía de ambos hemisferios cerebrales, con marcada lateralización derecha, lo que implica la predominancia del hemisferio derecho sobre el izquierdo. Así pues, cuando se produce un trauma, se produce una desconexión del hemisferio izquierdo (el que almacena los recursos, los sentimientos, pensamientos o creencias positivas necesarias para resolver la situación que el trauma produjo), por lo que la situación pasa a estar controlada por el hemisferio derecho (el que almacena el trauma, los sentimientos y pensamientos o creencias negativas, responsable de alertarnos del peligro). Con motivo de este bloqueo en la comunicación interhemisférica, aparecen distintos síntomas. Método SHEC incide en este bloqueo y promueve la sincronización hemisférica, posibilitando la creación de rutas neuronales diferentes a las que generan el dolor y corrigiendo así la perturbación de forma duradera y más rápida que a través de una psicoterapia convencional.

¿Cómo es la terapia con Método SHEC?

 

Para lograr que las experiencias traumáticas dejen de suscitar malestar emocional, se emplean dos pares de gafas de Schiffer o gafas hemisféricas, llamadas así porque producen la activación de uno u otro hemisferio cerebral a través de la luz. El terapeuta dirige al paciente para recopilar la información almacenada en cada hemisferio respecto al evento traumático y le ayuda a comparar dicha información y así conseguir que ambos hemisferios la vayan integrando. A medida que esto ocurre, progresivamente se va a producir una bajada en la intensidad emocional asociada al episodio tratado.

 

A lo largo de la terapia, se aborda la problemática que trae la persona a consulta desde tres puntos de enfoque temporal:

 

 PASADO. Experiencias y aprendizajes de vida temprana.

 PRESENTE. Experiencias estresantes del presente.

 FUTURO. Pensamientos y comportamientos deseados para el futuro.

 

Como en toda buena terapia, el objetivo final es ayudar al paciente a tener control emocional sobre aspectos que antes le desbordaban y, en definitiva, que pueda encontrar equilibrio, confianza y seguridad en su vida, que logre salir de su sintomatología y comenzar a conectar con una visión diferente, más adaptativa, que le permita mejorar.